martes, 27 de septiembre de 2011
Derrumbe
Detalles que impactan la mirada tranquila con la que llegué a tu habitación. Mi pensamiento se turba y siento algo raro e inquietante que por momentos me agrada pero entorpece mis movimientos. Observo la situación, las velas dan al lugar una apariencia distinta a lo que mis ojos percibieron anteriormente. Tocas la puerta y es extraño, porque no acostumbras a pedir permiso para entrar en tu propio territorio. Te dejo entrar y tu mirada parece sorprendida al ver que todo sigue igual. En tus manos tienes una botella de vino y dos copas. Intento ayudarte pero no me dejas, una lágrima recorre tu mejilla mientras sirves algo para beber. Me ofreces un trago, parece ser que estuvieran destinados para cada uno. Luego brindamos, nos miramos fijamente y no pregunto nada. Tu apariencia ha cambiado, te noto distante. Una fina hebra roja recorre mi cuerpo y me siento sereno, me invitas a tomar asiento y tu habitación parece más cómoda de lo que antes fue, mis ojos se comienzan a nublar y lentamente me voy recostando hasta llegar al final de aquel recorrido. Ahora piensas, por primera vez en toda la noche y te das cuenta que cada paso que diste, dejo al descubierto tu propia realidad y comprendes que te amaba más de lo que pensabas. Mientras, aquella lágrima que recorría tu mejilla cae fuertemente seguida de otra y tú me besas por última vez.
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