El espejo callo sus labios cuando la vio entrar, no dijo nada.
El la miro e inquieto sonrió.
La alegría no la opacaba y sus labios comenzaban a desaparecer
junto con el pálido color rosa que llevaba en su cartera.
y se pregunto cuando ya no poda decir nada: ¿que me pasa?
Y el respondió: estas cambiando, no temas.
El la miro e inquieto sonrió.
La alegría no la opacaba y sus labios comenzaban a desaparecer
junto con el pálido color rosa que llevaba en su cartera.
y se pregunto cuando ya no poda decir nada: ¿que me pasa?
Y el respondió: estas cambiando, no temas.
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