Las aves danzan al ritmo del viento mientras un hombrecito
de pies descalzos avanza hacia la luz de un sigiloso amanecer. Las dudas han
quedado atrás junto a los miedos y preocupaciones que algún día rondaron en su
cabeza. Sus pasos son firmes y avanza con gran rapidez, ha de querer
encontrarse pronto con su destino, quizás sea algo que ha deseado durante mucho
tiempo y esta a pasos de encontrarse con el. Parece sereno, disfruta el susurro
del viento desvanecerse en sus oídos, observa detenidamente el despegar de las
aves para emprender el vuelo, siente y percibe las energías que el mundo esta a
portas de depositar en su interior. No piensa, no razona, solo camina.
El sol se asoma a pasos gigantes, mientras descubre enormes
cerros a su alrededor. No hay nada que impida su andar, solo sigue su
camino y comienza a atravesar esas enormes superficies de tierra que para el
son interesantes. Cae sin miedo mas de mil veces, ni sus pies heridos de tanto
andar hacen que se detenga mientras una sonrisa se dibuja de a poco en su cara.
Levanta la mirada tímidamente desconociendo saber donde se encuentra, lleva horas caminando pero sabe muy bien lo
que desea encontrar.
Al fin ha llegado, se acerca lentamente, disfrutando cada instante que sus
pies hacen contacto con el agua, de a poco se sumerge hasta encontrarse tapado
por completo, el agua salada le permite salir a la superficie por aire para
volver a adentrarse en un mundo donde no hay limites, donde su cuerpo se
expresa libremente, donde las aves que vio en algún momento danzar se dejan
caer para encontrar su alimento. Ahí donde terminan los cerros y comienza el
mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario