El viento cambia su rumbo, las cenizas han
desaparecido por completo, ya no hay rastro de aquello que se consumió después
de haber estado contenido en la desesperación y el encierro. Las almas dan
vueltas y vueltas tratando de encontrarse de nuevo en algún lugar. Se intentan
ocultar desesperadamente para no demostrar que no saben donde llegar. Corre
veloz, da saltos de gran inmensidad, intenta volar lo mas alto que puedas. Cae,
vuelve a caer, tropieza una y otra vez. El tiempo se detiene si es que así lo deseas…
Las ventanas de aquella habitación se abrieron
repentinamente luego de un siglo de oscuridad, al fin se logró ver lo que había
en su interior. Siempre estuvo ahí y jamás nadie fue capaz de ayudarlo a salir.
El aroma cambió, el viento siguió su curso un tanto desconcertado después de
haber pasado tiempo estancado, las aves reanudaron su canto y de a poco se
comenzó a entrever un nuevo amanecer. Despierta lentamente y no recuerdes los
años de oscuridad, solo siente el aire pasar por tu cara y te darás cuenta que
lo que siempre estuvo ahí es tu hogar, que lo que se construye no se destruye,
que el tiempo le da valor a las cosas y siempre se puede seguir avanzando con
esfuerzo y dedicación. Nada es invencible, hasta una mas mínima piedra se puede
desfragmentar y no por eso dejará de ser lo que es.
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